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06/03/2017

Eventos con emoción

El marketing sensorial puede ayudar a aumentar las ventas en más de un 30% 

Etimológicamente la palabra emoción viene del latín, emotio que significa “poner en movimiento” o “impulso que te lleva a hacer”… Las emociones hacen liberar neurotransmisores en nuestro cerebro que fomentan las conexiones entre las neuronas y fortalecen las sinapsis. Esto hace que el contenido vivencial creado en dichas sinapsis se fije y quede en recuerdo de manera duradera. Si nuestros clientes experimentan una sensación placentera en nuestro evento, esta sensación le hará querer repetir tal experiencia y acercarse a lo que ofrecemos. Pero, ¿qué es exactamente lo que influye para lograr tales emociones?

Las emociones surgen como respuesta a diferentes estímulos: internos (sistema de motivación y pensamiento) y externos (recibidos por nuestros sentidos). Dependiendo de la frecuencia que provoquen tales impulsos, se activarán determinadas redes neuronales y desencadenarán la liberación de sus correspondientes neurotransmisores, dando como respuesta una emoción: alegría, miedo, la sensación de confianza, o de inseguridad…

Para presentar en un evento nuestros productos a nuestros clientes de manera óptima, hemos de tener en cuenta primer lugar los impulsos internos, es decir, la motivación natural del cliente: ¿es un público joven o al que le guste la aventura y la diversión? ¿Se trata más bien de un cliente maduro o que opte por la calidad, exclusividad y dominio? ¿Nos dirigimos al amante de la paz, la armonía y la naturaleza?

Estos tres sistemas de motivaciones: estimulación, dominación y equilibrio respectivamente se encuentran en cada individuo y destacan marcando un tipo de personalidad y dependiendo del momento de la vida o edad en la que se encuentre.

Lo segundo a tener en cuenta será el detectar con qué estímulos sensoriales podemos acercarnos a cada cliente:

- Colores como el rojo, anaranjado o amarillo, un mobiliario de diseño con telas divertidas, olores afrutados o exóticos como melón, sandía, coco… serían ideales para que se sientan cómodos y atraídos clientes en los que el sistema de motivación de estimulación prevalezca.

- Colores como el azul oscuro, marrón o negro transmitirán una sensación de rectitud, seriedad y dominio, ideal para nuestro segundo grupo de motivación. El mobiliario puede ser clásico, de calidad, con materiales como madera o metal que den solidez y confianza. Un aroma relajante de lavanda o de pino relajará y favorecerá la concentración.

- Por último colores como el blanco, el violeta, el rosa o el verde transmiten familiaridad, suavidad, espiritualidad, pureza y amor. Una sala con plantas o con vistas a un jardín, mesas y sillas de materiales naturales, o incluso posibilidad de sentarse en el suelo, olores cítricos o de flores silvestres atraerán a las personas cuyo sistema de motivación destacado sea el del equilibrio.

El marketing sensorial puede ayudar a aumentar las ventas en más de un 30%  y es una manera ideal para los hoteles a la hora de diferenciarse en el mercado actual tan competitivo.

Nieves Pérez, directora de ANE - Academia de Neurociencia y Educación 

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