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SAN SEBASTIÁN

El glamour está servido

A primera vista podría parecer que nada cambia en San Sebastián: los elegantes donostiarras paseando por la Concha, el reflejo del Kursaal en el río Urumea, las vistas de la bahía desde el palacio de Miramar… Sin embargo, la cocina consigue reinventar la tradición cada día, la ciudad vieja se vuelve nueva en cada pintxo y los hoteles de vanguardia conviven con los que conservan todo el esplendor del pasado. San Sebastián es el reflejo del País Vasco, abierto y con mucha clase.

Eva López Álvarez   © MEET IN


ACCESOS

El aeropuerto está situado en la villa de Hondarribia, 22 km al noreste de la ciudad de San Sebastián, en la comarca de Bidasoa, junto al estuario del río Bidasoa. Numerosas líneas de Ekialdebus unen el aeropuerto con diversas localidades de Gipuzkoa, entre ellas la capital.

Los accesos no constituyen la mejor oferta de la ciudad. La llegada del AVE se espera para 2016, pero no hay garantías. De momento se necesitan cinco horas y cuarto para recorrer la distancia que la separan de Madrid en los trenes Alvia.

La distancia por carretera desde Madrid es de 450 km y desde Barcelona 580 km.


CONEXIONES AÉREAS
Madrid y Barcelona.

Para vuelos internacionales el recurso más utilizado es el aeropuerto de Bilbao, a 100 km, o al más cercano de Biarritz, que se encuentra a unos 40 km.


LA CIUDAD

La ciudad es un buen reflejo del agradable trato de los vascos, además de ser cuna del buen comer gracias a una cocina considerada entre las mejores del mundo. San Sebastián concentra la mayor cantidad de estrellas Michelin por metro cuadrado del planeta: nada menos que con 15. Los restaurantes Akelarre, Arzak y Martín Berasategui reúnen tres cada uno.

La Belle Epoque ha dejado una hermosa huella en San Sebastián, destino erigido como lugar de veraneo de la aristocracia europea desde comienzos del siglo pasado. Hermosas construcciones, como el Gran Casino (actual Ayuntamiento) o el Palacio de Miramar, conviven en armonía con los impresionantes cubos acristalados del Kursaal y las esculturas de Eduardo Chillida o Jorge Oteiza.

La desembocadura del río Urumea reúne los elementos que más caracterizan a la ciudad. La majestuosidad de los edificios del hotel María Cristina y el teatro Victoria Eugenia se funden con el vanguardismo del ya mencionado Kursaal. Es muy recomendable el paseo, en torno a las dos horas, que permite rodear desde este barrio el monte Urgull, recorriendo toda la Concha hasta el Peine de los Vientos de Chillida, a los pies del Monte Igueldo.

San Sebastián es una ciudad muy dinámica desde el punto de vista cultural. Las dos citas más relevantes del año son el festival de cine y el de jazz. El Festival Internacional de Cine de Donostia tiene lugar cada año a finales de septiembre. Este certamen se caracteriza por apostar por el cine independiente, con especial atención al cine latinoamericano y español. Las proyecciones se multiplican por la ciudad, por lo que merece la pena que el viajero se informe de los diferentes programas y reserve su hotel con antelación.

El Festival de Jazz se celebra en verano y reúne a las principales figuras de este arte, además de artistas menos conocidos. Más de diez escenarios se reparten por la ciudad. Entre agosto y septiembre tiene lugar la Quincena musical, dedicada a la música clásica con orquestas sinfónicas y solistas de ámbito internacional.

No todas las ciudades cuentan con un palacio de congresos a pie de playa. Además, el Kursaal es más que eso. Representa la referencia arquitectónica de la ciudad. El mayor de los dos auditorios del complejo cuenta con 1.800 asientos.


Y ADEMÁS

San Sebastián tiene un tamaño ideal para recorrerla a pie o en bicicleta, permitiendo al turista de negocios disfrutar de los paseos mientras se traslada de un punto a otro y aprovechar su estancia al máximo. La ciudad está urbanizada con innumerables zonas peatonales, parques, jardines, e itinerarios al borde del mar y del río.


DESPUÉS DE LA REUNIÓN

Ruta de pintxos
No por ser una actividad muy conocida deja de ser interesante y sobre todo muy agradable a la hora crear un ambiente de trabajo distendido. El centro neurálgico es la calle Fermín Calbetón, en la zona vieja. Hay para todos los gustos: desde los pintxos de diseño de A fuego negro a los más tradicionales en ambientes muy concurridos como Gandarias o Aita Mari, pasando por espacios más tranquilos, como el del bar Iturrioz o el remate típico con la tarta de queso en La Viña.

Observación del flysh
Estas formaciones rocosas se pueden observar desde el mar en la zona de Zumaia. La visita al centro de interpretación puede completarse con un recorrido en barco con las explicaciones de un geólogo.

Partido de pelota vasca
Los equipos aprenden a utilizar la cesta y se pueden organizar torneos en algún frontón de la ciudad. La actividad puede terminar con una degustación de productos típicos.

Deportes rurales
Competiciones y exhibiciones de levantamiento de piedra, carreras de caballos, cortadores de troncos, arrastre de piedra con bueyes, etc.

Aula gastronómica
En San Sebastián es posible aprender a cocinar, resultaría impensable lo contrario. Pero también se puede observar (y comprender) la elaboración de algunos platos, aunque no se metan las manos en la masa. Esto es lo que propone el chef Pedro Subijana en el aula gastronómica de su restaurante Akelarre.
www.akelarre.net


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San Sebastián Convention Bureau
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